Archivo de Autor - Raquel Blanco

Llevo aquí ya 10 minutos de reloj, que son los minutos que pasan más despacio, lo he comprobado, os animo a que lo hagáis. Tiene que ver con el ponerles ese nombre. Si los minutos fueran, por ejemplo, minutos de nada, pasarían rapidísimo. Los minutos de reloj, por el contrario, y como se llaman así, y hay además que mirarlos para verlos mirando un reloj analógico, a ser posible, pasan muy muy despacio. Puede resultar, y resulta, exasperante lo que

Como nunca he descubierto en mí cualidades que atrajesen a nadie, nunca he podido creer que alguien se sintiese atraído por mí. La opinión sería de una modestia estulta, si hechos sobre hechos —esos inesperados hechos que yo esperaba— no viniesen a confirmarla siempre. [Fernando Pessoa en El libro del desasosiego] Estrenamos zapatitos nuevos: La umbría y la solana, nueva editorial Librerante Fernando Pessoa, Antero de Quental, Antonio Vieira, José de Almaida Negreiros, Luys Santa Marina, Andre Malraux, Lìdia Jorge. Son los

Para contaros lo que os quiero contar os voy primero a contar otra conversación telefónica de las que te dejan patidifusa, digamos, que es una palabra rebonita, no me digáis que no. Hoy el editorial va de libros y de mujeres y feminismo, como si fueran cosas distintas, cuando aquí se confunden, y de librerías, claro, lo dice todo el título y esta vez —y sin que sirva de precedente, no prometo nada— es cierto: ¿qué es o cómo tiene

Llenar un auditorio es complicado. Hacer algo así es a los libros como sería llenar el Reungrado Primero de Mayo, el estadio más grande del mundo, a la música. Más o menos. Es decir, toda una proeza. Y es que fue justo esto lo que pasó el viernes 22 de diciembre: Ximena Maier presentó su Cuaderno del Prado ante el público que abarrotaba, desbordándolo, diría, como había incluso gente de pie, el auditorio del Museo del Prado, nada menos. Salimos de allí como

Hablar por teléfono es una de las formas que tenemos los  pobres de viajar —otra de ellas sería leer—, y de hacer, o intentar hacer, negocios. En mi caso son horas y horas las que puedo pasarme cada semana charlando con unas y con otras u otros. Es también cierto que me chifla conversar, y que el de las libreras es un gremio, en particular, repleto de grandes conversadoras y contadoras y contadores de historias. Me refiero, claro, a quienes,
Jueves Librerante

El último jueves librerante tuvo de todo. Nos reunimos el sábado, a la hora del vermú, en Librería Venir a Cuento (Calle Embajadores, 29) En esta ocasión os dejo solo el audio, no hace falta nada más; es testimonio suficiente, me parece: se oyen las risas, se nota lo que nos gusta, lo que no, qué nos da miedo, qué queremos hacer, la pasión que le  ponemos. Quique cuenta cómo estuvo apunto de ir a la cárcel, por lo menos;

«Volaba como antiguamente: sabiendo hacia dónde» No sé si les ha pasado, que les hayan roto el corazón alguna vez. A mí sí. Una vez y media. La vez entera quedó destrozado, y les voy a contar por qué, faltaría más, por si hay alguien tan cabezota como yo por aquel entonces al otro lado, y además me está leyendo: me pasó porque no quería que me pasara, me negaba a aceptarlo. Hacerlo suponía aceptar que no estaba en mi

Algunas consideraciones sobre la viabilidad y honestidad de algunos proyectos tipo librería Ayer, de camino a la Alberti, disfrutando de otra de las mañanas que el otoño de Madrid le está robando a la primavera del año que viene, con total impunidad, cómo no se va a poner una cursi, bajo este cielo, pensaba, dejándome contagiar por el buen tiempo y de los mejores presentimientos, en cómo una librería como esta ha conseguido permanecer, hacerse incluso más fuerte, convertirse en toda una

Retomamos donde lo dejamos la serie sobre librerías y sus gentes. Fotógrafo y redactora nos acercamos para charlar con la librera Viviana hasta Trafiantes de sueños (en la calle Duque de alba, cerquita del mercado de la cebada, Tirso de Molina), una de las librerías con más personalidad de la capital, con un fondo —también nos referimos a los libros aquí— claro, contundente, generoso.

«La literatura de Cristóbal Serra es una locura…» Hace unas semanas, en una de esas en que editor y distribuidora se reúnen para planear cómo dominar el mundo, fue cuando salió el «…y vamos a publicar un libro sobre Cristóbal Serra, que es algo que me apetecía mucho». El «me apetecía mucho», yo les traduzco, es la manera que tiene Juanjo, editor de Polibea, de decirme, de forma simpática, digamos, que me va a enviar uno de esos libros que