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Actores guapos, trama trepidante, sexo, drogas y un be-bop tan frenético que por momentos uno quiere levantarse de la butaca para unirse a la fiesta. Estas son condiciones que hacen que una película como On the road deba ser un éxito sin concesiones. Sin embargo no lo es (a nivel artístico, dejemos por ahora de lado lo económico, en lo que también fue un fracaso). Como ya sabrán, la cinta está basada en la novela homónima de Jack Kerouac. Y es que este caso es

Las vi al pasar. De niña tenía muchas; a mí me gustaba más el Scalextric que tenían mis primos. Creo que casi cada año, el regalo de Reyes eran muñecas, nunca unos coches que corrían en un circuito con mando a distancia. También me gustaban los trenes eléctricos aunque no hicieran nada más que dar vueltas en círculo, igual que aquellos coches. Y otra muñeca. No digo que no jugara con ellas. Pero no conservo ninguna y no me importa. Recuerdo a

¿Qué pasaría si juntásemos a filósofos y pensadores de todas las épocas, tales como Dostoievski, Sartre, Platón, Wittgenstein, Nietzsche, Beauvoir, Sócrates, Kant o Camus en un mismo tribunal, en una oficina moderna o en un terreno de juego para disputar un partido? Corey Mohler (Portland, OR, Estados Unidos, 1985), que cuenta con la improbable virtud de ser trascendental a la par que divertido, brinda en estos Cómics existenciales la posibilidad de disfrutar a través de unas páginas que oscilan, en natural equilibrio, entre la reflexión sosegada y lo hilarante del chiste fácil.

«Soy un intelectual privado: ¡qué maravilla no contar para nada!» Crítico literario y escritor, una pasión por la política y la edición jamás extinguida, Piergiorgio Bellocchio nos cuenta cómo creó dos históricas revistas, y por qué con 83 años sigue pensando que en la vida es necesario «limitar el deshonor». intelectual El taxista que me lleva desde la estación de tren de Piacenza hasta el Círculo de la Unión —un lugar sobrio, como de otra época, donde se come, se

La ballena que iba llena Ese verano lo iban a pasar en una isla anclada en medio del océano. ballena Para Violeta, eran sus primeras vacaciones junto al mar. No así para sus padres. Él había sido marino en su juventud y ella lo había conocido en un puerto del mediterráneo. Desde entonces, ya no le dejó partir nunca más. Violeta no se lo acababa de creer del todo, a tenor de la gran barriga y de las escasas dotes para la natación de su padre. Pero, en fin, allí estaba,
Jueves Librerante

El último jueves librerante tuvo de todo. Nos reunimos el sábado, a la hora del vermú, en Librería Venir a Cuento (Calle Embajadores, 29) En esta ocasión os dejo solo el audio, no hace falta nada más; es testimonio suficiente, me parece: se oyen las risas, se nota lo que nos gusta, lo que no, qué nos da miedo, qué queremos hacer, la pasión que le  ponemos. Quique cuenta cómo estuvo apunto de ir a la cárcel, por lo menos;

         Este poema y su traducción pertenece a Poemas 1201-1786. Nuestro puerto un secreto es el tercer volumen con las obras completas de Emily Dickinson publicados por Sabina editorial, edición bilingüe. Está disponible en la generosa red de librerías con que las que trabajamos. Si no ves en el mapa una que te quede a mano, pregúntanos: librerantes@librerantes.com

Piergiorgio Bellocchio nació en Piacenza, en el norte de Ita­lia, en 1931. Fundador en 1962 de una importante revista polí­tico-cultural, Quaderni piacentini (Los «Cuadernos de Piacen­za»), abandonó su dirección a comienzos de los años ochenta, al constatar que ya había «cumplido su función». En 1985 creó, junto a su amigo Alfonso Berardinelli, una revista titulada Dia­rio, en el sentido de una recopilación de notas tomadas en el día a día, y cuya gestación explicaba así: Una vez concluida la experiencia

Bernardo Atxaga: voz tranquila, apacibles maneras, palabras confortables. Presenta Horas extras (Hurtado y Ortega, 2017), una colección revisada y ampliada de textos publicados hace ahora 20 años: viajes, salidas, noches en el campo, paseos y excursiones. Prosas breves, reflexiones y ensoñaciones del caminante, porque si algo hilvana estos textos, si algo los comunica, es precisamente esa idea del caminar, la certeza de que las horas que dedicamos al paseo, a asomarnos al mundo que nos rodea son, efectivamente, horas extras.   

«Volaba como antiguamente: sabiendo hacia dónde» No sé si les ha pasado, que les hayan roto el corazón alguna vez. A mí sí. Una vez y media. La vez entera quedó destrozado, y les voy a contar por qué, faltaría más, por si hay alguien tan cabezota como yo por aquel entonces al otro lado, y además me está leyendo: me pasó porque no quería que me pasara, me negaba a aceptarlo. Hacerlo suponía aceptar que no estaba en mi