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Gente de letras

Maite Larrauri (Valencia, 1950) fue durante más de treinta y cinco años profesora de filosofía en centros de enseñanza media, militó activamente en la oposición antifranquista e introdujo en España el feminismo italiano de la diferencia.

Lo decimos muchas veces cuando no nos escuchan los autores: qué tostón el tener que acudir a la presentación de un libro. Pocos compromisos hay más pesados, más aburridos, más difíciles de evitar sin quedar mal, o regular. Y lo cierto es que estos actos para mayor gloria del autor y sus padres y sus primos, son una pesadez inaguantable. Recuerdo una ocasión —la tengo grabada a fuego en mi memoria, de tan mal como lo pasé— en la que un autor

«La felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace» es la filosofía de Irene y Lola, las editoras de Somos Libros. Este lema aparece tatuado en la pizarra donde cuelgan sus últimas conquistas, un calendario, un cuadrante y hasta una bolsa de papel. Están encantadas con su proyecto, «este lío tan maravilloso» en el que ambas embarcaron tras una pedida de mano, obviamente, profesional. De aquel sí, quiero previo a un bol de humus

«Periodismo independiente». Suena casi a quimera. Es uno de los conceptos que más escucha un estudiante de periodismo en la facultad. Le sigue el concepto de «periodismo de calidad», pues existe el periodismo low cost, que es el mejor ejemplo de lo que no hay que hacer. Lo complicado es unir ambos conceptos y plasmarlo en un proyecto. Eso es lo que se han propuesto en El Salto, una revista mensual que le ha declarado la guerra a lo convencional:

Es un cuentista apasionado. Regenta la librería Tusitala, cuyo nombre es un sentido homenaje a Robert Louis Stevenson, que se dedicó a contar historias a los aborígenes. El autor de Aniversario (Lupercalia Ediciones, 2017) es también un ávido lector, tanto de novela como de relato corto. Eso sí, gusta y mucho, de estos últimos. Quizás por aquello de que lo bueno, si breve, dos veces bueno. O, como explica él mismo, porque «en los cuentos se pueden condensar grandes ideas literarias, que

El Libro: Escuchar Irán, de Patricia Almarcegui. Lugar: Librería Rafael Alberti. Calle Tutor, 57. Madrid Hora: 19:00 h. La redactora, que va a hacer también unas fotos, llega una media hora tarde por un error fatal de cálculo. Piensa, según escribe estas líneas, que tal vez no sea buena idea hablar de sí misma en tercera persona. Lo deja estar. Intevienen: Javier Castro, editor de Newcastle; Jesús Marchamalo, escritor y periodista; la propia autora. «Este libro es un relato pasado.

«En el caso de Javier Marías fui a que me firmara un libro, que compré en su caseta. Le pedí que me firmara con mi propio bolígrafo en la creencia de que así me conferiría parte de su aura. Se negó. En el de Eugenia fue la primera vez que quedamos. Quedamos en una pizzeria de Bilbao o de Alonso Martínez. Charlamos, me dedicó un libro, y luego cenamos una pizza. Con el tiempo la acompañé a la entrega de premios de Planeta 2000, donde tuve lugar en la cena dado que falló la agente de Paulo Coelho».

«No estoy acostumbrada, llevo fatal lo de estar a este otro lado», me dice Tamara Crespo cuando ve que enciendo la grabadora. Es la librera de Primera Página, una de las ¿12? librerías de Urueña, el pueblo de Valladolid donde hay más librerías que bares, tan sólo 182 habitantes censados el año pasado, según el INE, una muralla casi que en perfecto estado de conservación y unos 1.000 instrumentos musicales diferentes

La idea de esta serie se nos ocurrió leyendo El Gabinete de Sísifo; concretamente un artículo de Alejandro Gamero sobre El famoso cuestionario de Marcel Proust para conocer mejor a alguien, que, por cierto, no era suyo. Pueden leer la anécdota completa aquí. Son 30 preguntas. Hoy contesta Bob Pop, autor de Días Ajenos

Antes de nada, os invitamos a leer un fragmento de En la ‘pelu’ con El Puma, la crónica escogida por Rafael Dochao, autor de Crónicas Jemeres para interpretar él mismo en la presentación que tuvo lugar en la Librería Los Editores. Un evento que echó abajo ese mito que dibuja a los diplomáticos como seres aburridos, enfundados en trajes y armados de protocolo hasta los dientes. Se podría decir que Rafael Dochao es diplomático de profesión, viajero por devoción y