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Diario de una loca del coño. 24 de Junio

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La mujer de en frente ya sé quién es: nada menos que la pescadera. Desde mi terraza no podía apreciar sus manos, ver cómo todos los años de agua friísima, esos largos inviernos, habían ido maleándolas, destruyendo su juventud. Tampoco había visto bien las arrugas de su cara, solo eran una sospecha, otra conjetura. Ahora, como era la pescadera, finalmente, esa mujer, como eso sí lo sé, deviene aún más improbable la escena a la que he estado asistiendo casi cada tarde desde mi baranda, viéndola sin mirarla, para no ser descubierta: se sentaba sobre una caja del color de las lonas de los toldos verdes, de plástico duro, creo, rodeada de trastos; había también un geranio, el desorden propio de un lugar donde se dejan de momento cosas que hace tiempo que no se usan, cachivaches; no apoyaba su espalda en la pared, tomaba un libro, las manos a la altura del pecho, y leía un rato así. Me ponía las gafas solo para ver si era capaz, a algo más de veinte metros, de distinguir el título, la portada, algo cierto que me llevara a ella; quería conocerla, saber por qué leía y el qué, si estaba tan cansada como yo la imaginaba, tan harta, si se sentía sola y la literatura era el combate diario que le ganaba a la soledad, triunfante, cada día, si había tenido alguna ayuda, podido ser feliz en una casa por la que campaban tantos hombres con tan mala pinta. Por qué leía esa mujer. «Se ha muerto de un infarto la pescadera del Mercado del Carmen», ha dicho una de las mujeres, al verme; supongo que llevaba la pregunta en la cara cuando he llegado a la altura del montón de gente, que no sé por qué se habían juntado todas alrededor de la ambulancia. Acaso se murió haciendo algún ruido. A mí lo que me hubiera gustado es que se hubiera muerto alguno de los hombres de la casa en su lugar, el padre, los hijos, tal vez el que se rascaba los huevos de manera más ostentosa, el que me daba a mí más miedo de todos. O se mudan ellos o voy a tener que hacerlo yo. Tampoco sé qué voy a hacer con esta pena ahora.

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