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«Idos a tomar por culo con las lentejas». Crónicas de nuestro tiempo

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Pasó en la Librería La Central del Museo Reina Sofía. Madrid.

Lo decimos muchas veces cuando no nos escuchan los autores: qué tostón el tener que acudir a la presentación de un libro. Pocos compromisos hay más pesados, más aburridos, más difíciles de evitar sin quedar mal, o regular. Y lo cierto es que estos actos para mayor gloria del autor y sus padres y sus primos, son una pesadez inaguantable. Recuerdo una ocasión —la tengo grabada a fuego en mi memoria, de tan mal como lo pasé— en la que un autor estuvo departiendo, ante no más de diez personas[1], durante la hora y media más larga de mi vida sobre su obra y lo difícil que es hacerse hueco en los semanarios culturales cuando no se tienen amigos. Menos mal que no tiene amigos, pensaba, en mi padecimiento. Si me lo encuentro además en el Babelia, después de aquello, pongo una denuncia a alguien, por lo menos, qué sé yo, cómo podría el ciudadano medio defenderse de algo así. Deberían, y esto lo digo casi que completamente en serio, por su salud mental y la de los demás, estar prohibidas las personas sin sentido del humor.

Dicho todo lo cual, el viernes pasado asistí a la presentación de un libro donde la gente —yo también y qué bien sienta— se rió a mandíbula batiente en no pocas ocasiones durante la escasa hora y media que duró el evento. Parecía aquello la Sala Galileo frente a Faemino y Cansado en una de sus mejores noches. Qué risa. Qué hombre tan divertido. Habíamos acudido a la presentación de Estética a golpe de like. Post-comentarios intempestivos sobre la cultura actual [Sin notas a pie de página][2].

Llegué un pelín tarde. Fernando Castro acababa de comenzar: «Ese gato está tecleando. Y lo hace en un momento de excepcionalidad. En un instante de peligro. En un momento, el nuestro, que es bien interesante para escribir un libro después de Dadá. Cien años después de Dadá. Tristan Tzara dijo, el otro día recordaba esta frase, que dadá no significa nada, que a los catedráticos españoles sólo les preocupa el nombre. A mí, que no soy un catedrático español, sí que me preocupa una palabra que no significa nada. Que significa “sí sí”, y significa un caballito de madera, un balde de agua, una divinidad de los indígenas crow… Y que también significa “la curiosidad infinita de un niño”».

Empezaba así una exposición entretenidísima, trufada de anécdotas jugosas, muy divertidas; ilustraciones del mundo que nos ha tocado vivir, a golpe de like: un mono arrebata la cámara a un fotógrafo en las islas célebes y se hace un selfie. Es el primer caso documentado de un mono que se hace un selfie. «Se volvió viral. Finalmente, el fotógrafo pidió copyright. Quiso cobrar los derechos. Dijo que, en cualquier caso, el mono, al no ser un ser consciente, articulado y racional… Se podía entender, como la cámara era suya, del fotógrafo, que el mono era su asistente». Una cosa muy loca. Y real. Y tras el fenómeno selfie, el fenómento cum laude: «Lo siento por vosotros; si no os habéis doctorado es que no sabíais cuál era el tema en este arranque del invierno». 

Supimos, por cierto, y así acabo, en el último bis que le pedía la actitud de la audiencia —estábamos enganchados, no nos levantábamos de las sillas—, que presentó uno de sus libros metido en la cama del mismísimo Franco. Esto me resisto a contárselo, no sabría hacerlo bien. «Idos a tomar por culo con las lentejas».

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Javier y Fernando Castro. Editor y autor, durante la presentación

El libro, por si todo esto fuera poco, cuesta nada más que 6 euros.


Notas al pie:

[1] Era la tercera vez que presentaba su libro en Madrid. Como había faltado las dos veces anteriores no se me ocurrió cómo decir que no otra vez, no lo olvidaré en la vida, un autor al que sólo conocen sus amigos de twitter, que son, ya se lo digo yo, lectores que no compran libros así les caiga un ladrillo en la cabeza… a menos que alguien esté justo ahí con el móvil para sacar la foto que inmortalice el momento.

[2] Aquí el enlace a la página del catálogo del libro y las librerías donde podéis encontrarlo. Os animo a contribuir a que este proyecto sea posible, prospere.

[3] Javier Castro es el editor

1 Comentario

  1. […] atractivo, que como pueden ver en este texto, en Librerantes no somos muy partidarios y lo manifestamos con cierta vehemencia. Nos declaramos sin embargo fans de las presentaciones de Bandaáparte, sin ánimo de peloteo. Y si […]

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