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«Las niñas se ven menos brillantes que los niños desde los seis años». Cristina Escandón

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Con motivo de la celebración del Día de la mujer y la niña en la ciencia, el sábado pasado la revista Principia organizaba varias actividades y charlas para niños y adultos interesados en la ciencia. Hemos hablado con Cristina Escandón, esforzada editora, para que nos cuente más cosas.

Ponnos en antecedentes, Cristina, ¿quién eres?

Soy licenciada en Biología y diseñadora gráfica, lo que me llevó a ser cofundadora y directora de arte de Principia. Desde que entré en la universidad, por aquello de que te dicen que la biología tiene poca salida, además de estudiar trabajé en prácticas en distintos laboratorios tanto en España como en el extranjero (Suiza y Escocia, entre otros). Soy una persona inquieta y la biología me ha proporcionado experiencias de las que marcan profesional y personalmente. Intenté hacer la tesis doctoral y no me fue demasiado bien. Quizás no todo el mundo está preparado para hacer una tesis, aunque tampoco todo el mundo está preparado para dirigirlas (sí, es un «¡zas, en toda la boca!»).

Lejos de amedrentarme y lamentarme de mi mala suerte, busqué una solución al problema. Cuando quieres salir del mundo de la investigación lo ves muy difícil, pero es solo una percepción. Empecé a formarme en la gestión de proyectos de investigación y esto me abrió nuevas puertas: comencé a trabajar en el Ayuntamiento de Madrid. Fue allí donde tuve mi primer contacto profesional con el diseño y la posibilidad de montar mi propio proyecto. El diseño me fascinó y me formé, así que Principia es el resultado de la combinación de nuestras grandes pasiones: el diseño, el arte, la ilustración, la lectura y la ciencia. Ahora soy directora de arte.

¿De pequeña querías ser científica o investigadora?

Siendo sincera, mi recuerdo más claro sobre lo que quería ser de pequeña es que quería ser actriz, en concreto de películas del oeste. Y lo recuerdo con total nitidez porque en aquellos tiempos lo tenía muy claro. Uno de mis planes preferidos los domingos, después de los dibujos, era ver una peli del oeste. Y, además, ese sueño de infancia era compartido con mi abuela Juanita. La verdad es que lo de ser científica no estuvo nunca en mis planes cuando era pequeña.

¿Cuándo decidiste que te querías dedicar a ello? Y, ¿por qué?

Viví la elección de la carrera como un sufrimiento, como una decisión que marcaría toda mi vida. No sabía qué hacer con mi vida y de carambola entré en Biología después de estar un mes asistiendo a las clases de Ingeniería Técnica Industrial. Lo decidí cuando conocí verdaderamente qué era la Biología. Tuve profesores que me hicieron ver que era afortunada por estudiar la ciencia que explica lo que somos y lo que nos rodea. El laboratorio me gustó desde el principio y tenía claro que quería dedicarme a la microbiología y hacer investigación en un laboratorio.

La cultura popular, las familias y la sociedad nos hacen creer que las ciencias son para los chicos, ¿qué crees que pueden o deben hacer los gobiernos e instituciones para animar a más niñas a dedicarse a las ciencias?

En mi opinión esto es una tarea de todos. Es fundamental la educación en los coles y en casa. Pero no es una educación solo de palabras  (ojo, que el uso del lenguaje es súper importante), sino de hechos. De nada sirve enseñar en el cole que la ciencia, música, arte, etc., no están relacionadas con el género si en casa los niños y niñas perciben que hay tareas propias de chicas y otras de chicos. Hay que dar una mayor visibilidad a las científicas para que las niñas tengan referentes, hacer una política real de conciliación laboral y la industria, por ejemplo la juguetera, tiene que ser responsable con los productos y mensajes que lanzan.

¿Qué podemos hacer nosotros como padres, hermanos o amigos para fomentar ese interés en las niñas?

Los padres son los primeros que deben entender que niños y niñas tienen las mismas capacidades y actuar en consecuencia. Igual que para fomentar la lectura hay que tener libros y revistas (como Principia) en casa, para fomentar la educación en igualdad en el campo de las ciencias, niñas y también niños, deben tener referencias de mujeres como María Teresa Toral, Rosalind Franklin, Jane Goodall, Barbara McClintock, Rita Levi-Montalcini, Marie Curie, etc., que demostraron que no estaban dispuestas a que nadie les dijera hasta dónde podían llegar. Sus límites estaban en su capacidad, no en su género.

Principia Kids Principia

EscribisteCuando se detecta un problema hay que denunciarlo, reivindicar su solución, y para eso están los Días Internacionales, para sensibilizar, concienciar, llamar la atención, señalar que existe un problema sin resolver, un asunto importante y pendiente en las sociedades para que, a través de esa sensibilización, los gobiernos actúen y tomen medidas y para que los ciudadanos lo exijan a sus representantes. ¿Es la primera vez que la revista organiza una jornada así para celebrar este día?

En Principia, tanto en la revista de niños como en la de adultos, insistimos mucho en visibilizar a mujeres de ciencia. Es por ello que nos vemos muy comprometidos con el tema. Además, yo por ser mujer he sufrido discriminación en entrevistas de trabajo, tengo hermanas que lo han sufrido y también amigas. Para cambiar las cosas hay que levantarse del sofá. Las reivindicaciones desde Twitter están muy bien, pero de poco sirve quejarse y no hacer nada, desde Principia estamos muy comprometidos con ello.

Este es nuestro segundo año y por supuesto seguiremos haciéndolo todo el tiempo que sea necesario. Pero no solo ese día, esta es una lucha que nosotros asumimos como un reto diario, y así lo hacemos desde nuestra web, donde damos difusión a todas las referencias de mujeres que podamos. Incluso hemos creado una lista de reproducción en Spotify con intérpretes y compositoras, para que todo el mundo pueda tener referencias.

Ojalá no hubiese que reivindicar el Día internacional de la mujer y la niña en la ciencia, eso indicaría que por fin se nos respeta y evalúa por nuestra capacidad y habilidad, y no por nuestros cromosomas XX.

¿Cuál era el objetivo que os marcásteis con la celebración de esta jornada?

Queríamos conseguir que se hable de un problema que existe, del sesgo que hay a edad temprana que hace que las niñas se vean menos brillantes que los niños desde los seis años.

Pero no es el único problema al que se enfrentan, su futuro —si no se cambia— muestra el siguiente panorama: hay muchas menos mujeres en los puestos de liderazgo en la ciencia y en puestos altos en las universidades. Y esto no es debido a su capacidad. Además de que hay sesgo en el acceso a puestos directivos, la conciliación laboral y las tareas del hogar hacen que sea muy difícil su acceso.

Queremos mostrarles que a pesar de las dificultades nadie puede decirles qué es lo que tienen que ser, son ellas mismas las que deben decidir y luchar. Y para ello les mostramos referentes, pioneras que ante las mayores dificultades no renunciaron a ser quienes querían ser. Y los referentes son muchos: Concepción Arenal, María Elena Maseras, Caroline Herschel, Margarita Salas, María Blasco, Kiran Mazumdar-Shaw y muchas más.

Principia es una de las pocas revistas, o la única que yo conozco, que publica una edición especial dedicada a los niños. Esto dice mucho de la importancia que le dais a que los más pequeños se interesen por la ciencia y en este día no podían faltar las actividades infantiles, ¿qué impresiones se llevaron los niños que asistieron el sábado? ¿Qué comentaron?

Lo pasaron en grande, entendieron lo que allí se estaba tratando. Algunos repiten y vemos en ellos y ellas una gran ilusión, muchas ganas de descubrir, de conocer y las vidas de las científicas para ellas y ellos son un gran descubrimiento. Los mayores disfrutaron también como niños. Al final éramos un grupo de niños y niñas con la firme creencia de que las cosas pueden cambiarse.

¿Sabemos si de allí salió alguna niña con ganas de dedicarse a las ciencias?

La verdad es que Principia ya tiene unas fans a las que les encanta la ciencia. Pero creo que el mensaje es más profundo: ellas serán lo que quieran ser, sin sentirse menos que nadie. El objetivo no es que sean científicas sino que si quieren puedan hacerlo, sin ningún tipo de sesgo educativo ni discriminación.

A mi me gusta decir que  uno en la vida no tiene porque ser siempre lo mismo, yo cambié y descubrí que me encanta la ciencia pero me apasiona el arte, el diseño y la ilustración. Las personas tenemos muchas facetas. No hay que tener miedo a cambiar.

Siento curiosidad, ¿a qué mujer científica admiras? Y, ¿por qué?

Tengo especial admiración por Jane Goodall. Me viene porque me encantan los animales y creo que personas como ella son absolutamente necesarias para poder luchar por sus derechos ante tanta indefensión.  Tuve el placer de conocerla el año pasado y para mí fue muy emocionante e inspirador. Lloré mucho, casi ni podía hablar con ella, fue tanta la emoción que escribí un artículo nada más llegar casa. Pero son muchas las mujeres de ciencia a las que admiro, a Lise Meitner, Jocelyn Bell… ¡Qué difícil es escoger entre tanta superheroína!

Cristina Escandón durante el encuentro Librerante ‘Por qué no vendemos más libros con la ilusión que le ponemos’.

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