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No le hemos leído más porque no hay más

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Por lo común recomiendo autores que no son mexicanos porque desgraciadamente no se publica mucha buena literatura actual. Son contadísimos los autores mexas que me atrevería a defender en público. Uno de estos autores es Juan Pablo Villalobos, último Premio Herralde de novela.

Comencé a leer No voy a pedirle a nadie que me crea después de que una amiga, aburrida mientras me veía trabajar, tomara un libro de mi pila de pendientes y no lo pudiera soltar. Ella estudió letras inglesas y no es nada fan de leer a autores mexicanos contemporáneos, por eso me llamó la atención que no pudiera soltar el libro y además se estuviera carcajeando con él. Pasó el tiempo y terminó de leerlo, no porque sea una lectora lenta, sino porque no quería que la historia se terminara. Pensé que exageraba, pero no, me pasó lo mismo cuando estaba por terminar de leerlo, lo dejé, no quería que los personajes de Villalobos me dejaran con las ganas de saber más sobre ellos, sin embargo no pude postergar más su lectura y un buen o mal día se le acabaron las páginas, ¿qué hicimos? Corrimos a leer sus otras tres novelas, sus cuentos en internet y hasta un texto que tiene sobre Juan Rulfo. No hemos leído más de él porque no ha escrito más cosas.

El final de nuestras lecturas coincidió con la visita de Villalobos a México (él radica en Barcelona, como su personaje principal) y fue así que aproveché para ponerme en contacto con la editorial y conseguir una entrevista para el portal en el que trabajo.

Ahí me firmó su última novela (para mí) y la primera (para mi amiga). Platicamos un rato, lo transmitimos en internet y convivimos un poco mientras se hacía la grabación. Gracias a eso me pude dar cuenta de que soy un prejuicioso, según yo él sería un sujeto bonachón, que se la pasaría bromeando o contando anécdotas graciosas. Y no, en realidad me pareció un sujeto serio, crítico y más bien ñoño, no en un sentido negativo, ya que al escucharlo hablar sobre la estructura de sus novelas y el motivo por el cuál eligió imprimirles humor me llevó más a un salón de clases que a una charla banquetera con los amigos.

Aquello ocurrió el 6 de julio del 2017.

 

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