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FronteraD te está esperando ¿Dónde os podéis encontrar? En la caseta 38 de la Feria del Libro de Madrid, con Librerantes.  ¿Con quién podréis compartir una charla interesante? Con Pedro Simón, el autor de Siniestro Total. Será el jueves 08 de junio, entre las 19:30h y las 21:30h. Con Alfonso Armada, Emilio López-Galiacho y Carlos García Santa Cecilia, entre otros. Será el viernes 9 de junio, entre las 18:00 y las 21:30 horas. También pasaron por aquí…   Ramón Mayrata, el

Laura. Italiana. Diseñadora. Preciosa. Pechos sibilinos –los que yo suelo soñar dormido y despierto; los que te hacen caer del caballo–. Actitud demoledora. Besable hasta la extenuación. Inteligente. Con sentido del humor. Nos duchamos juntos como si nos conociéramos de toda la vida. Que ya era hora de poseer a una clienta parecida  a las chiquillas que me solía sacar de las discotecas en tiempos cuanto menos mejores. Y me contrató porque según ella, le “picaba la curiosidad”. Pero mira

Weiß/Colonia, 5.5. Este domingo (son ya casi las 11 pm) puede pasar a mi biografía como el día de la batalla por el Gmail. Es como la del Alamein, donde yo soy Rommel y Arzola es Montgomery. Todo empieza porque Arzola, el manitas más manitas del mundo mundial –no hay entuerto electrónico virtual que no desfaga–, casi tira la toalla con el problema de mi servidor T-Online; el cual, para el envío de prácticamente casi cada email me estaba pidiendo,

Arthur Koestler se suicidó en marzo de 1983 en su casa londinense tras ingerir una dosis mortal de barbitúricos junto a su tercera mujer, Cynthia Jefferies. El escritor tenía setenta y siete años y sufría la enfermedad de Parkinson que se había visto agravada por una leucemia linfática crónica en fase terminal. La decisión no sorprendió a nadie, ya que había pasado los últimos años de vida defendiendo la eutanasia a través de Exit, una organización que afirmaba el derecho

¡Mi abuela de corcho! es una expresión popular muy utilizada por mi abuela. Aunque desconoce su origen y significado exacto con ella muestra sorpresa o enfado. Este proyecto supone un acercamiento a la vida de mi abuela Araceli. A través del espacio pretendo mostrar la paradójica complejidad de una vida tremendamente sencilla pero intensa. Su casa, el 32 de la calle San Francisco, es el manantial de los orígenes de mi familia y su paisaje un territorio cargado de evocaciones. Aquí creció mi padre.

He leído con pasión a Albert Camus durante el último año. He llegado tarde, lo sé, quizá víctima inconsciente de la campaña de difamación que lo arrinconó, narrada profusamente por un también apasionado Michel Onfray en su reciente libro L’ordre libertaire. La vie philosophique d’Albert Camus (ed. Flammarion, 2012). Como cuenta Onfray, lo que puso a Camus en el punto de mira de los intelectuales franceses, capitaneados por Sartre y De Beauvoir, fue su temprana crítica (1951) del comunismo, su

Jerry P. King, en The art of mathematics, siguiendo la estela especulativa de lord Snow, referencia tópica a la hora de tender puentes entre las ciencias y las artes, alega contra la división del conocimiento en parcelas incompatibles, llamando la atención acerca de que una vida intelectual, y una preocupación por la estética, no pueden ser completas si no incluyen la apreciación de la belleza de las matemáticas; la iluminación, en el sentido de Poincaré, después de darle vueltas y

En 2010 el invierno se alejaba y, con el verde de estreno y los primeros olores de las flores en el aire, mi ánimo se caldeaba a la espera del verano y los 15 días de descanso en la playa a finales de junio. Sin embargo, hacía unos dos meses que venía sintiendo que, en contra de mi voluntad, mis palabras se ralentizaban en la boca al ir a pronunciarlas. Siempre corriendo, mi discurso iba también veloz. Hablar ha sido

Ha representado mucho en la mía, ese gusanillo que suele apoderarse de los niños desde su más tierna infancia. Decía Albert Einstein que el ser humano adquiere el 50% de los conocimientos que llegará a tener a lo largo de su vida, antes de haber alcanzado los 6 años. Parece una boutade pero el padre de la teoría de la relatividad subrayaba la importancia de los aprendizajes del  tacto, la vista, el oído, el olfato. Tesituras, tonalidades, fragancias, etcétera. Cuando

No empecé a pensar en la posibilidad de convertirme en fotógrafa hasta que fui veinteañera. Entonces estaba en medio de otro proyecto de vida, estudiando relaciones internacionales, soñando con trabajar en una organización no gubernamental. Pero en mi segundo año en la facultad, asistí a un curso básico de fotografía en blanco y negro, y a una clase de teatro. Al poco tiempo fotografiaba las obras de la compañía teatral de la universidad. Me entró tal pasión por la fotografía,