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Si me dejas, te mato, si te quedas, también Por Julia Rípodas Este libro es un humilde ejercicio de memoria sentimental y sincera. Amparo Sánchez Todavía ahora que la violencia contra las mujeres se ha hecho más visible, todavía ahora que la llamamos violencia machista o violencia de género y se reconoce como tal y se registran las cifras de denuncias y asesinatos, todavía ahora hay una tendencia a juzgar a la mujer, a preguntarse por qué aguanta esa tortura

A veces voy a nadar. Hago largos. Muchísimos largos. En una serie de repeticiones infinitas y con un suave dolor en los hombros. Uso un bañador negro y un gorro elástico también negro. Me lanzo de cabeza y nado durante al menos una hora. Como si ese fuese mi único propósito en la vida. Como si el agua tuviese alguna propiedad o respuesta ante las dificultades. Nado por la mañana. A primera hora. El sabor del cloro en la boca.

Me arranco las bragas negras de la tristeza. Las dejo al pie de la cama como un perro roto. Ya se compondrá después cuando haya que disfrazarse para la alegría o la nada.   Este texto pertenece a Economía de guerra, de Ana Pérez Cañamares (Lupercalia). Lo puedes encontrar —o encargarlo, si en ese momento no lo tienen— en todas estas librerías. Si no ves en el mapa una que te quede a mano, escríbenos a librerantes@librerantes.com, a veces se nos pasa actualizar el mapa,

Desvarío laborioso y empobrecedor el de componer vastos libros; el de explayar en quinientas páginas una idea cuya perfecta exposición oral cabe en pocos minutos. Más razonable, más inepto, más haragán, he preferido la escritura de notas sobre libros imaginarios. Jorge Luis Borges En el mercado editorial se da por sentado que los libros de relatos se venden peor que las novelas: algo tendrá que ver con el hecho de que los llamados best-sellers, con las exageradas campañas de marketing

insólito, ta Del lat. insolĭtus. 1. adj. Raro, extraño, desacostumbrado. Desde que hace ya casi un año se nos ocurriera reunirnos cada mes en una librería para celebrar los jueves librerantes han sido unas cuantas las ocasiones —una cada mes, para que no se olviden de nosotros, descansando agosto, diciembre y enero— en las que, con esta excusa, la de reunirnos porque sí, nos hemos juntando en torno a nuestros libros autores, editores y libreros. Cada uno de los jueves —que no

ESTIGMA el aullido interminable lo que duele por dentro lo que nos bloquea lo que nos angustia lo que hay que expulsar la náusea el horror el tedio el miedo lo que nos distingue la luz y la sombra el tormento el éxtasis la soledad la tristeza la rutina el ansia la baja autoestima el exorcismo la catarsis el extrañamiento el vacío la evasión la huida la paranoia la impaciencia el trastorno el extravío la desconexión y la pérdida el

Claro que me gusta dormir. Meter mi cuerpo desnudo bajo las sábanas limpias, taparme bien con ellas hasta medio rostro y doblar la almohada para aumentar el volumen y descansar algo más alta mi cabeza. Cerrar los ojos y sumergirme inmediatamente en la placidez del sueño durante varias horas. ¿A quién no va a gustarle todo eso? No es que no me guste dormir, es que no puedo. Y cuanto más lo deseo más imposible me resulta. Ya ni siquiera

VEDA Una lata de guisantes con tomate y todo por hacer mientras la noche respira y soy un animal cansado y estoy vivo. Conductores insomnes atraviesan la autovía mientras la música de la feria de julio resuena en mi terraza con lánguida tristeza y estoy vivo: 40 años de naufragios no han sido bastante para sofocar la llama de mi corazón. Un piso de alquiler vacío y cientos de libros por el cuarto mientras la noche se agita y los

El término «todoterreno» referido a la literatura se ha convertido en un cliché. Así que cuando existe un escritor al que se le podría aplicar con todo rigor ese término por la variedad de su obra, los estilos que trabaja o los géneros en los que se mueve, habría que insistir tanto en todo como en terreno. Es el caso de Vicente Muñoz Álvarez, que tras una dilatada carrera en la que ha publicado desde novelas hasta ensayos sobre cine de culto,

La mitología está llena de animales divinos, canibalismo, desmembramientos. Es 1909 y estás con un joven artista llamado Adolf Hitler, ¿lo matarías? ¿No?, entonces eres un imbécil, ¿sí?, bueno, entonces eres un jodido asesino, porque sólo hay dos clases de hombres, los imbéciles y los asesinos: tienes que observar a cámara rápida la descomposición de un cadáver, ahí comprendes la naturaleza de todo, el objeto de todo esto