Inicio»Gente de letras»Crónica»Una de las formas que tenemos los pobres de viajar. Otro editorial. Enfadadísima*

Una de las formas que tenemos los pobres de viajar. Otro editorial. Enfadadísima*

4
Compartidos
Pinterest Google+

Hablar por teléfono es una de las formas que tenemos los*  pobres de viajar —otra de ellas sería leer—, y de hacer, o intentar hacer, negocios. En mi caso son horas y horas las que puedo pasarme cada semana charlando con unas y con otras u otros. Es también cierto que me chifla conversar, y que el de las libreras es un gremio, en particular, repleto de grandes conversadoras y contadoras y contadores de historias. Me refiero, claro, a quienes, aparte de dedicarse a esto de los libros, leen, leemos. Pero esto es ya otra historia que iba a contar, ya me estoy viendo, y no; voy a centrarme.

María Luisa, librera de Alejandría Libros. Calle Almansa, 2. Pozuelo de Alarcón

La primera vez que hablé con María Luisa, librera y dueña y señora de Alejandría Libros (en Pozuelo, no la de León), fue como casi todas mis primeras veces con las librerías: me llamó para pedirme un libro: La práctica de lo salvaje, de Gary Snyder, una de nuestras niñas bonitas. Apenas había salido en prensa aún, es decir, no se había convertido todavía en uno de nuestros libros más solicitados; alguien había ido al número 2 de la calle Almansa de Pozuleo a pedírselo a la librera. Y la librera, que es una librera de las listas, de las que no pierden ripio, se puso a averiguar. Y nos encontró. Y hablamos un rato largo; le hice un primer envío de libros, una selección, me acuerdo, hablo de memoria, que incluía, claro, El jardín de Babilonia, a Thoureaulos libros de gatos de Libros de la resistencia, incluso, algún libro de teatro y, lo recuerdo bien, un ensayo que acababa de leerme, un libro maravilloso: Nostalgia del futuro, contra la historia del cine. Y así fue como empezó mi historia de amor con esta librería. Una relación a distancia, por correo electrónico y por teléfono. Hasta que María Luisa me llamó hace un par de semanas tras leer uno de los editoriales que he escrito contando algún enfado*. «Ven a la librería y nos cuentas qué hacéis». Y como quiera que la vez anterior me había hablado e insistido en la calidad y lo que había gustado en su pueblo Mosaico de  una vida, de Claire Nicolas White, vi la luz: «Lo que yo hago tiene interés relativo para quien disfruta leyendo y con los libros,  pero podemos liar a Sabina al completo y que nos cuenten, porque os va a gustar, ya verás, aparte de sobre este libro…». Y quedamos en que iríamos a conquistar su patria como ella había conquistado mi corazón. Que queda cursi. Ya. Y qué. Si esto no lo lee nadie.

A mí Sabina me gusta mucho. Carmen Oliart no lo sabe, pero fue un amor a primera vista; aquel día le brillaban los ojos, tenía y se le notaba un montón de ganas de hacer un montón de cosas. Como a mí me gusta. Ella lo cuenta en el audio que os dejo más abajo: nos presentó un amigo común, Alfonso Armada. Y, en mi caso, fue inmediato: solo habían publicado a mujeres, y eso es lo que iban a seguir haciendo. Me contó sobre las biografías que habían publicado, en edición bilingüe, para un público más juvenil, «Fue así cómo surgió la idea de crear esta editorial», contará el jueves Ana Mareñu, «La socia que falta hoy aquí, Milagros, tuvo la determinación de montar una editorial, era profesora de secundaria, de historia; quería que hubiera libros en los colegios que contaran la historia  de otra manera. Ése fue el germen de todo». El pilar fundamental.

Empezaron con Clarice Lispector. Unos cuentos que escribió para sus hijos que no estaban traducidos. Luego vendría la joya de la corona, la traducción de toda la poesía de Emily Dickinson. Escuchad el audio, de verdad, es, la de la poeta y la de cómo se ha contado su vida, traducido su obra, una historia sorprendente, cómo se ha silenciado e incluso tergiversado su vida, su poesía. «Es una genia, una genia absoluta que ha revolucionado la poesía. Y que no estaba enamorada del cura, no era epiléptica, no era una solterona…». Mañeru  se salió de la película, indignada. No está bonito inventarse la historia para que quede como a uno le gusta. En fin.

Llegaría algo más tarde, ya con Carmen, que se incorporó al proyecto después, la Colección Mínima, los libros de narrativa… y la traducción y selección de los 23 poemas que conforman el último libro que acaban de publicar de Emily, Ese día sobrecogedor. Poemas del incesto. Una selección bestial, desgarradora, «En invierno en mi cuarto/me encontré con un gusano».

No me resisto a transcribir algunos versos:

I shrank — “How fair you are”!
Propitiations Claw —
“Afraid he hissed
Of me”?
“No Cordiality” —
He fathomed me —
Then to a Rythm Slim
Secreted in his Form
As Patterns swim
Projected him.
Yo me encogí —¡”Qué guapa estás”!
Garra de propiciación —
¿”Temerosa siseó él
De mí”?
“Cordialidad Ninguna” —
Él me penetró —
Después a un Ritmo Artero
Secretó dentro su Forma
Al anegarse los Motivos
Lo arrojé.

Los libros de la colección Mínima son libros más asequibles, un formato más pequeño. «Autoras que nos gustan. Ana Dodas i Noguer, Ángela Figuera, Marina Carretero GómezMaria-Mercè Marçal… Ya llevamos siete», lo cuenta Carmen. «Éste, por ejemplo, son poemas de amor que Emily escribió a Susan Huntington Gilbert, el amor de su vida, su única interlocutora literaria y que está presente en toda su obra. Está sobre todo pensado para quien quiera acercarse a su poesía y no pueda permitirse los tomos con la obra completa».

Lo último, el último título que llega al almacén para su distribución desde la imprenta de Sabina [tenemos que citar aquí a Agustín, famoso en el mundo entero, que maqueta, guía, y que es por lo visto un SOL así de grande:

Diseño de cubierta e interiores: Exilio Gráfico. Impresión: Gracel Asociados.]

Es este librito maravilloso: Historia de un viaje de seis semanas, de Mary Shelley.

Basado en los diarios que Shelley escribió y en las cartas que envió a su hermanastra Fanny Imlay, el libro Historia de un viaje de seis semanas por Francia, Suiza, Alemania y Holanda se publicó por primera vez en 1817. El resultado es una lectura deliciosa y un retrato de un momento convulso en una Europa bajo los efectos de la Revolución Francesa, las guerras napoleónicas y la restauración monárquica.

Y ya. No digo nada más. Acaba de llamarme mi padre, que viene por fin mañana a pasar unos días con nosotras. Así, que tengo un montón de cosas que hacer. Ser mujer es lo que tiene. A mí me gusta casi siempre.

A partir del minuto 17, entonces, sin más preámbulos, Carmen Oliart hablando de esta magnífica novela, que os recomiendo como lectora aficionada a las biografías, me chiflan; cuento yo también por qué me ha gustado, esto no lo he llegado a oír, espero no haber quedado muy subnormal.

Como siempre, gracias. Sobre todo a las asistentes; se llevaron libros a pares, con una ilusión, con unas ganas de leer, que salimos de allí dispuestas a todo; a ver si nos sale.


Nota al pie, en relación al guiño* del título: Lo pongo nada más para que piquéis… no me lo tengáis en cuenta. Lo importante es mi rico mundo interior.

Sin comentarios

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *