Inicio»fila2»«Ser vendedor de libros y ser librero son dos cosas muy distintas» [por Pep Antoni Roig]

«Ser vendedor de libros y ser librero son dos cosas muy distintas» [por Pep Antoni Roig]

6
Compartidos
Pinterest Google+

Orfebrería del humanismo

Pep Antoni Roig

Cuando tenía 17 años y viajé por primera vez al extranjero decidí empezar una particular tradición: entrar en cualquier librería de alguna ciudad europea y preguntar si tenían algún libro de Mercè Rodoreda. Desde entonces lo he repetido siempre que he podido. Pero la diferencia entre preguntarlo en librerías comerciales de gran tiraje o hacerlo en librerías pequeñas no se distingue en el hecho de encontrar más o menos ejemplares de In Diamond Square o Rue des Camélies, sino en que las primeras se limitan en mostrarte dónde encontrar el libro y las segundas, en cambio, en preguntarse por qué lo buscas. En Florencia, hace años, por ejemplo, entré en una Feltrinelli y el chico que me atendió me preguntó «Chi? Rodoreda?» antes de ponerse a buscar en la base de datos del ordenador algún libro suyo y decirme que no tenían nada. Diez minutos después, en cambio, en una librería austera y pequeña de la Via Ghibelina, pregunté lo mismo a una joven librera y su respuesta no la olvidaré nunca: se lamentó de no tener ningún libro suyo, me dijo que de literatura catalana sólo tenía libros de Sant Jordi y Ramon Llull y, sobre todo, me recomendó leer a Katherine Mansfield si lo que quería era probar algo parecido a Rodoreda. Me quedé maravillosamente atónito y le dije, con una sonrisa vergonzosa y una voz cargada de friquismo, que sólo buscaba algo de la narradora catalana por cierto morbo y, sobre todo, por amor a la literatura de un país moribundo y de una lengua que se muere.

No explicaría esta anécdota si anteayer no me hubiera paseado por el Mercat de Nadal del Llibre, una iniciativa del TresC –el club de Cultura de Catalunya– con la coorganización de Estrella Damm i Abacus, la cooperativa que ha conseguido erigir un auténtico imperio en un sector tan difícil como el de la venta de libros y material escolar o cultural. Contó con una agenda repleta de actividades relacionadas con la literatura –o con los libros, mejor dicho– y sirvió, según me pareció comprender estando allí, para despertar la sed de los lectores de cara a la compra navideña de libros. Hasta aquí nada nuevo, supongo. La casualidad quiso que el Mercat se celebrara justamente la misma semana en la que Barcelona fue nombrada por la Unesco «Ciudad de la Literatura» y dos días después que se entregaran el Sant Jordi, el Carles Riba o el Mercè Rodoreda, quizás tres de los premios más importantes del panorama literario catalán. Con estos precedentes, pues, si Jorge Luis Borges hubiera resucitado de ultratumba el pasado domingo y se hubiera dirigido a la antigua pero remodelada Fábrica Damm quizás podría haber pensado que Barcelona es lo más parecido en la Tierra a la Biblioteca de Babel con la que tanto soñaba –aunque seguramente él no la imaginaba en una vieja fábrica cervecera. Por desgracia, creo, no habría aguantado ni un par de minutos allí y se hubiera marchado asustado y asqueado ante esa festa majorcultural en la que en un pedazo de terreno era posible juntar a escritores como Eduardo MendozaMaria BarbalFrancesc Serés con personajes tan esperpénticos como Josef AjramMartí Gironell o Xavier Bosch. Cuando el canon literario de un país prioriza más a los que más venden que no a los que mejor escriben significa que algo no va bien; por eso Borges, lastimosamente, se habría ido con la percepción de haber asistido a distintas actividades, conferencias o charlas en las que, salvando alguna excepción –como el combate de editoriales independientes, por ejemplo, con presencia de L’AltraRaig VerdLabreuPeriscopiMales Herbes y 1984, seguramente los seis sellos más fiables que editan hoy día en catalán–, el objetivo, más que vender literatura, era vender libros.

[…]

Continúa leyendo este artículo en Negratinta.


El número 4 de Negratinta, Cuba. El ocaso de la última utopía, ya está disponible en la generosa red de librerías con que las que trabajamos. Si no ves en el mapa una que te quede a mano, pregúntanos: librerantes@librerantes.com

Sin comentarios

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *